7. La hermenéutica filosófica
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Séptimo tema del curso de hermenéutica.
Schleiermacher, Dilthey y Heidegger
Schleiermacher fue el primer en proponer una teoría general de la interpretación (hermenéutica) que aglutinara los textos clásicos y la exégesis de la Escritura, pero también a todo tipo de discurso (escrito u oral). La hermenéutica es el arte de la comprensión. Comprender al autor y su texto no significa objetivarlo, o encontrar el significado consciente de sus afirmaciones. La subjetividad del intérprete también entra en la hermenéutica. Schleiermacher pretendía, al mismo tiempo, una relación viva del intérprete con el proceso creativo del autor (romanticismo) y fijar reglas de comprensión universalmente válidas (crítica).
Con Wilhelm Dilthey (1833-1911) pasamos de la comprensión como un hecho lingüístico a una categoría vital o existencial. La experiencia vital de una persona, sus sentimientos, historia, comprensión del mundo…, cristalizan en manifestaciones concretas (arte, literatura) que no han perdido el contacto con la experiencia inicial del autor. La hermenéutica estudia estas manifestaciones (escritos, por ejemplo) para intentar recuperar las experiencias vitales del autor, haciéndolas accesibles al hombre contemporáneo, usando la razón.
Martin Heidegger (1889-1976), apoyándose en Dilthey y Husserl, lleva la hermenéutica al existencialismo. El hombre es su propia posibilidad (Dasein) y no una esencia absoluta ya constituida. Si el hombre acepta su lugar y realiza sus posibilidades, vivirá una existencia auténtica. Ahora, tener que crear su propio futuro puede llevar al terror ante la muerte; pues el ser se desarrolla en el tiempo. Conocer cómo ha comprendido y actualizado el hombre sus posibilidades, le permite proyectarse al futuro, «explicarse» y realizar sus propias posibilidades. Así, toda filosofía es hermenéutica (la ontología sería interpretación del ser). Esta hermenéutica es lingüística; pues a través del lenguaje de los humanos anteriores interpretamos su existencia. Es decir, estudiamos la «historia de la autocomprensión del Dasein y de sus posibilidades». La verdad, para Heidegger, es un desvelarse del Ser al hombre, que se convierte, a su vez, en altavoz del Ser.
Gadamer
Hans-Georg Gadamer (1900-2022), en Verdad y Método, entiende que la hermenéutica es la comprensión que ocurre cuando el lector (que vive en el presente y ha heredado prejuicios o pre-comprensiones) se confronta con el texto. La pre-comprensión, entonces, se convierte en comprensión. Pero esta comprensión no es única o absoluta; es parte de una cadena de comprensiones históricas del pasado. La cadena de interpretaciones que concretan la comprensión es la tradición, que se manifiesta en el lenguaje, en el cual se injertan los valores culturales.
A Gadamer le tachan de subjetivista Emilio Betti, Eric Donald Hirsch y Peter Szondi; pues, con su teoría, no se puede concluir si una interpretación es verdadera o falsa, porque el sujeto se pone en el lugar del autor y no hay ninguna interpretación total o definitiva. Estos mantienen que el verdadero sentido de un texto es el que entendía el autor, y es cerrado y completo.
Luigi Pareyson (1918-1991) añade un fundamento ontológico a la hermenéutica de Gadamer: las manifestaciones desvelan la verdad del ser en las grandes obras culturales. Jürgen Habermas (1929-) crítico la teoría de Gadamer y este le respondió. Para Habermas, la tradición de Gadamer encierra a la sociedad en un tradicionalismo, que le impide tomar conciencia de la realidad, impidiendo su emancipación en la modernidad. Gadamer responde que es la crítica de la tradición desde las perspectivas actuales lo que constituye la conciencia de la modernidad.